InicioCronología4. La Cuarta Compañía "Española" de Valparaíso (1847-1866)

4. La Cuarta Compañía "Española" de Valparaíso (1847-1866)

La Legación española en Chile inicia su actividad en 1847. A partir de ese momento, el Encargado de Negocios sito en Santiago y los Vicecónsules establecidos en Copiapó y Valparaíso se convierten en los representantes oficiales de la Monarquía en el país. Salvador Tavira, un diplomático de carrera que se arraigó entre las elites santiaguinas, ocupó el cargo de Encargado de Negocios entre 1847 y 1853 y entre 1860 y 1865. En el interludio ejercieron la función Eduardo Asquerino (1854-1855) —un convencido demócrata y futuro editor del diario La América— y Agustín Duro (1856-1857).
Este cuerpo diplomático, unido a la red consular que le acompañó desde Valparaíso, Santiago, y Copiapó, centró sus iniciativas en la prevención de las deserciones y naufragios de la marina mercante española, en la proporción de seguridad del comercio peninsular, en la promoción de la colonia de emigrantes españoles como elemento de poder blando y en la búsqueda de cierta sinergia geoestratégica en clave hispanista con Chile.
El período que va de 1847 a 1866 coincide con un repunte del comercio español en el Pacífico. La marina mercante comienza a incursionar más allá del Cabo de Hornos con regularidad, especializándose en la exportación de vinos, harinas, hierros, aceites y otros productos agropecuarios venidos de la Península y en la importación de guano, añiles y cacao. Sin embargo, la relación mercantil con Chile, Perú y Ecuador sigue siendo deficitaria y mucho menor en su volumen a la que mantienen potencias como los imperios británico y francés. En los Encargados de Negocios de España en la región cunde la impresión de que una mayor presencia geopolítica de la Monarquía en el área —por vía de la Real Armada— contribuiría a incentivar su presencia mercantil.

Dirección de Aduanas de España. Estadística del comercio exterior de España. Madrid: Dirección de Aduanas, 1860.

Este lapso temporal contempla cómo se activa un flujo migratorio de la Península a Sudamérica. A pesar de sus convicciones panhispanistas, los gobiernos españoles de la década de 1850 tratan de frenar la migración a Hispanoamérica, ya que entendían que esta debilitaba los fundamentos de la prosperidad nacional. Las Reales Órdenes de 16 de septiembre de 1853 y 7 de septiembre de 1856 prohíben el desplazamiento a las antiguas posesiones.
Los ciudadanos con nacionalidad española presentes en la república habían descendido drásticamente durante las décadas previas al Tratado hispano-chileno de 1845, pero para 1854 ascienden a 915, constituyéndose una comunidad próspera en el comercio minorista de Santiago y Valparaíso.
Este puerto concentraba en 1854 a 283 del total de españoles afincados en el país, frente a los 218 que vivían en Santiago.
A las alturas de 1865, 443 españoles estaban afincados en Valparaíso, frente a los 198 de Santiago y el total de 1.247 que se distribuían por toda la república.

Colectividad española en las provincias de Valparaíso y Santiago, así como el total de Chile. 1854-1895.

Año Valparaíso Santiago Chile
1854 283 2218 915
1865 443 198 1.247
1875 346 364 1.223
1895 1.317 2.688 8.489

Fuente: Censos de la República de Chile en los años indicados, en Fuente: Rector, John, Merchants, Trade and Commercial Policy in Chile: 1810-1840. Ph.D Dissertation en Turra, Baldomero Estrada. Españoles en Valparaíso: desarrollo empresarial de un colectivo inmigrante Europeo 1880-1940. Valparaíso: Ediciones Universitarias de Valparaíso, 2014.

En 1849 los españoles controlan 20 establecimientos comerciales con patentes, habiendo unos 418 en Valparaíso. La mayoría de sus negocios son tiendas. Los ingleses predominan en las casas de consignaciones, desvelando su amplio dominio a nivel internacional. Los españoles, como los italianos, son pequeños y medianos comerciantes que instalan negocios con limitada inversión de capital. Las tres casas de consignación españolas corresponden a Maquieira, Iriarte y Cía y José Cerveró.
Según los registros que nos entrega la Guía de Valparaíso y Santiago de 1858, los establecimientos y negocios regentados por vecinos de nacionalidad española en el puerto consistían en 2 almacenes, 3 bodegas, 1 botería, 1 cafetería, 8 agencias para casas de consignación, 1 cigarrería, 5 despachos, 1 local de expendio de licores, cuatro dueños de buques mercantes, 3 librerías, 6 pulperías y 55 tiendas.
Estos datos nos remiten a una comunidad pujante, que gozaba de una presencia importante en la economía minorista del puerto, particularmente en barrios como el Almendral. Si bien en lo referente a su número de integrantes y a su poder económico los españoles palidecían en comparación con las colonias inglesa, alemana o francesa, su presencia en la ciudad se hizo notar cada vez con mayor vigor en la década de 1850. La colonia española fue adquiriendo cierta entidad organizacional que le llevó participar con intensidad de la vida cívica de Valparaíso.
De hecho, el repunte demográfico coincide con la fundación de las primeras asociaciones cívicas de la colonia española. El 15 de septiembre de 1854 se funda la Sociedad Española de Beneficencia en Santiago, seguida por la de Valparaíso (1861), Iquique (1877), Talca (1882) y Concepción (1886). Su fin declarado es socorrer a todo español residente o de paso por la ciudad en cuestión que se hallase enfermo, que careciese de recursos, que estuviese cesante o imposibilitado de trabajar. También debían buscarles ocupación.
La Sociedad Española de Beneficencia de Valparaíso (1861) fue particularmente activa en el socorro de los compatriotas enfermos y necesitados. Se hizo cargo de las necesidades de muchos marinos. Pagó los costos hospitalarios de los compatriotas enfermos y su sepultura en los mausoleos de los cementerios número 2 y 3 de aquellos carentes de recursos.
Pero la primera asociación española del puerto fue otra.
A principios de mayo de 1856 la colonia española en Valparaíso se reúne deseosa de contar con una Compañía de bomberos voluntarios propia. Don José Joaquín Agacio preside la reunión. En ella se inscriben más de cien hombres dispuestos a formar parte. El 13 de mayo el Directorio de la Asociación contra Incendios de Valparaíso, encabezado por el Superintendente-Comandante don Ángel Custodio Gallo Goyenechea (3ª Cía.), aprueba su creación.

Fotografía de los bomberos de la Cuarta Compañía "Bomba Española" de Valparaíso tomada por Rafael Castro Ordóñez durante la vista de la Escuadra en Valparaíso.

El sábado 17 de mayo de 1856 a las 19:00 horas se da fundación a la Cuarta Compañía de Bomberos “Española” de Valparaíso en los salones de la Bolsa Comercial. Más de ochenta vecinos españoles participan en su creación. Entre sus más destacados colaboradores figuran don Antonio Agacio —Vicecónsul de España en Valparaíso—, don José Cerveró Moxó —fundador del Banco Español-Italiano, del Banco Español de Chile y de varias compañías de seguros (La Española, La Iberia, Nueva España, Numancia, La Federal)— o Don José Santos Tornero, editor del periódico El Mercurio.
La “Bomba España” continua una dinámica iniciada en 1851, en virtud de la cual las colonias de extranjeros con intereses mercantiles importantes creaban cuerpos voluntarios de bomberos para combatir los incendios continuados que ponían en peligro sus intereses.
El 15 de diciembre de 1850 se había producido otro gran incendio más en la calle del Cabo. Surgió un movimiento ciudadano promovido por los comerciantes y propietarios del puerto. Este demandaba la organización de un cuerpo de bomberos para la ciudad.

Incendio que destruyó gran parte de Valparaíso a mediados del siglo XIX. Accedido 23 de junio de 2024. Disponible Wikimedia Commons

El 30 de junio de 1851 se fundó la Asociación contra Incendios de Valparaíso, que terminó evolucionando al Cuerpo de Bomberos de Valparaíso.
La Asociación organizó un sistema de financiamiento basado en las aportaciones de particulares y la ayuda municipal. El comercio local, el vecindario y las compañías de seguros europeas se comprometieron a la donación regular de recursos.
Entre julio de 1851 y mayo de 1856 las tres compañías que se integraron en la Asociación contra Incendios de Valparaíso se mostraron eficaces a la hora de combatir los incendios.
El 22 de febrero de 1855 el Primer Secretario de la Sección Política del Ministerio de Estado, Eusebio Salazar y Mazarredo, le había hecho notar al gobierno lo importante que sería fundar una compañía bomberil española en Chile. Apuntaba que estas asociaciones eran “beneficiosas tanto por el fin que con ellas se consigue prácticamente como por la influencia que ejercen los caritativos sentimientos que tienden á desarrollar”. (Archivo Histórico Nacional-Fondo Histórico Ministerio de Asuntos Exteriores de España, 1437, Salazar y Mazarredo a Ministro de Estado, 22 febrero 1855).
La 4ª Compañía “Bomba España” funciona de forma eficiente entre 1856 y 1864.
La “Bomba España” cuenta con buenas bases económicas. 1857 los establecimientos españoles han aumentado a 90 y las casas de consignación son 8. Estas comprenden Maquieira, Iriarte y Cía, José Cerveró, Agacio Hermanos, M. Vélez, Sallvador Vidal, J. Lagarrigue, S. Tornero y Cía. Y Romero e Iriarte. Ahora bien, se mantiene la posición secundaria de los españoles, especialmente frente a los europeos del norte.
En 1857 el sector tiendas representaba el 58% de los establecimientos de propiedad española en Valparaíso.
A partir de estos fundamentos materiales, la 4ª se incorpora de manera exitosa al sistema bomberil del puerto. La bomba de palancas necesaria para combatir los incendios es encargada a la fábrica “Hunneman” de William C. Hunneman en Boston, Norteamérica, siendo su número de serie de fabricación #567. Es transportada por la fragata “Independencia” y recibida en agosto de 1856.
El 17 de octubre de 1856 El Mercurio informa acerca del primer ejercicio de la nueva Bomba.
El 17 de septiembre de 1857 flamea por primera vez la bandera española en un aniversario patriótico de la República se Chile. Esto en el contexto del ejercicio general realizado por Cuerpo de Bomberos, con la participación de las cinco Compañías de Agua, dos de Escalas y una Guardia de Propiedad.
El 24 de febrero de 1862 la 4ª Cía. “Española” participa con el Cuerpo de Bomberos en un Ejercicio General en honor al Presidente de la República don José Joaquín Pérez Mascayano, que visitaba Valparaíso. Los bomberos españoles le rendían honores por primera vez a un jefe de gobierno chileno.
El 10 de agosto de 1862 la Escuadra española del Pacífico, comandada por Luis Hernández Pinzón, pone rumbo a América desde el puerto de Cádiz. La componen las fragatas “Resolución” y “Triunfo”, capitaneadas respectivamente por los oficiales Manuel de la Rígada y Enrique Croker. La primera porta la insignia del Comandante General y la segunda lleva a bordo a la Comisión Científica del Pacífico.

El 9 de junio se había realizado un simulacro de combate naval en Alicante con el fin de entrenar y promocionar a la Escuadra. Gallego y Álvarez, Domingo. Combate naval. Simulacro realizado por la escuadra del Almirante Pinzón en Alicante ante la reina Isabel II. 1862. Disponible Wikimedia Commons

El gobierno de la Unión Liberal había organizado la expedición naval con tres objetivos fundamentales. En primer lugar, deseaba proyectar una imagen positiva del desarrollo tecnológico, científico y económico de la España moderna ante las repúblicas sudamericanas. En segundo lugar, Madrid quería demostrar la capacidad de la Monarquía para poner en práctica una diplomacia de las cañoneras homologable a la de Gran Bretaña y Francia. En tercer lugar, la visita de la Escuadra pretendía establecer las bases para fundar una estación naval del Pacífico, es decir, para la presencia permanente de buques de la Real Armada en la zona.
El 5 de mayo de 1863 la Escuadra llega a Valparaíso tras pasar el Cabo de Hornos, permaneciendo en Chile hasta el 2 de julio del mismo.

El fotógrafo de expedición, Rafael Castro Ordóñez, capturó imágenes que serían reproducidas en la prensa española: El Museo Universal. «Revista de la Semana-Espedición al Pacífico-Vista General de Valparaíso». 25 de octubre de 1863.

El cuerpo expedicionario que la conforma deja muchos testimonios de su paso por el puerto. Sus descripciones se detienen, ante todo, en las celebraciones y agasajos con que les recibe la comunidad de españoles afincados en la urbe, así como las autoridades civiles que les acompañan. Los brindis y las muestras de afecto se suceden en las propias naves de la Escuadra, en espacios públicos como el Teatro de la Victoria y en las viviendas particulares de algunos líderes de la comunidad española.

Fotografía del Teatro de la Victoria tomada por Rafael Castro Ordóñez durante la vista de la Escuadra en Valparaíso.

El hispanismo y el nacionalismo imperial presiden los discursos solemnes de estos actos. Si Pinzón y el Vicecónsul Antonio Agacio celebran la reconciliación posimperial del mundo hispano, así como su unidad racial, algunos representantes chilenos no se quedan atrás. El Mercurio cuenta, por ejemplo, que Don Adolfo Ibáñez, Juez del Crimen de Valparaíso, propuso un brindis por la comunidad de sangre, religión, costumbres e idiomas que une indeleblemente a España y las repúblicas sudamericanas.
Los discursos de varios miembros eminentes de la comunidad española celebran la política intervencionista e imperialista que ha desarrollado el gobierno español de la Unión Liberal en Marruecos, Vietnam y Santo Domingo.
El paso de la Escuadra española del Pacífico por Valparaíso es una teatralización de panhispanismo, un espejismo complaciente que lleva a confundir la opinión de una parte de la sociedad chilena con la postura del conjunto. El hito consolida una convicción arraigada en la mente oficial del Ministerio de Estado y de la Real Armada: que en el caso de intervenir en Perú para forzar un tratado desigual, España contaría con la aquiescencia de Chile.
El 10 de abril de 1864 la Escuadra del Pacífico ocupa las islas Chincha, la principal reserva de guano de Perú. Bajo la coartada del mal trato a unos emigrantes vascos en Talambó, la Monarquía reclama la firma de un tratado desigual, que le otorgue condiciones comerciales ventajosas y cierta influencia diplomática.

Fotografía de la ocupación de las islas Chincha por la Escuadra del Pacífico

El 27 de enero de 1865 España parece lograr sus objetivos. Se firma el Tratado Vivanco Pareja, que aprueba la creación una comisión mixta que resuelva los conflictos ente españoles y peruanos, que se compromete al pago de una indemnización a la Monarquía y que sienta las bases para un tratado de amistad y comercio ventajoso para la exmetrópoli.
Una parte de la opinión pública chilena reacciona de manera muy adversa a la intervención española. La Sociedad de la Amistad y otros sectores adeptos al americanismo y el republicanismo democrático protestan en Santiago.
En Reunión del Directorio de 17 de octubre de 1864 el Secretario General J.D.F.R. Budge (1ª Cía.) le da lectura a una nota de fecha 14 de octubre de 1864. Esta está suscrita por el Director de la 4ª Compañía “Española”. En ella expresa el acuerdo tomado en reunión general de disolver de forma voluntaria la Compañía y hacer entrega de la Bomba y útiles al Directorio.
El gobierno de José Joaquín Pérez se muestra cauto, pero la negativa de los proveedores porteños de vender carbón a la Escuadra española del Pacífico, unida a la actitud hostil de la opinión pública, da lugar al bloqueo de los puertos chilenos por parte de España el 24 de septiembre de 1865.
El 31 de marzo de 1866 la Escuadra, comandada ahora por el contralmirante Casto Méndez Núñez, bombardea Valparaíso.

Gibbons, William. Valparaíso, Chile, during the bombardment by the admiral Méndez Núñez". 1870. Disponible en: Wikimedia Commons

El 28 de mayo de 1866 el gobierno chileno decreta la expulsión de los españoles residentes en su territorio, pudiendo solo eximirse aquellos que pidan carta de ciudadanía chilena. Las relaciones diplomáticas oficiales quedan suspendidas y se prohíbe la entrada de buques mercantes con bandera española en los puertos de la República.
José Santos Tornero, editor del Mercurio y exmiembro de la Compañía, deja sus actividades periodísticas a cargo de sus hijos Orestes y Recaredo. Se exilia a España, retornndo en 1869, cuando el ambiente hispa se ha calmado.
En un artículo publicado en 1872 el erudito español Fernando Fulgosio señala que los españoles pasan de 400. La Memoria del Ministro de Interior de Chile de 1866 señaba que “En el año actual […] han obtenido la carta de naturaleza cuatrocientos setenta y nueve españoles” (Fulgosio, 1872).
El bombardeo provoca un daño severo a la comunidad de españoles en Chile. Si en 1865 sus miembros ascendían a 1.247, en 1875 solo llegaban a 1.223.

Evolución del número de españoles en Chile 1854-1930

Año Hombres Mujeres Total Población Chile
1854 769 12 781 1.439.120
1865 1.176 71 1.247 1.819.223
1875 1.102 121 1.223 2.075.971
1885 2.127 381 2.508 2.527.320
1895 5.910 2.579 8.489 2.712.145
1907 13.538 5.217 18.755 3.249.279
1920 17.126 8.836 25.962 3.730.235
1930 15.453 7.986 23.439 4.287.445

Datos extraídos de los Censos de la República de Chile correspondientes a los años señalados

Entre 1866 y 1881 la colectividad española se abstiene de participar en los actos públicos de Valparaíso.