3. Reconexión transatlántica y emergencia bomberil (1833-1846)
| La muerte de Fernando VII en 1833 eleva al poder a los liberales españoles, ahora aliados con la Regente María Cristina. |
| Entre enero de 1834 y junio de 1835 las Juntas de Comercio de los emporios exportadores de España lideran una campaña de presión en favor de la revitalización de las exportaciones a América. Su fin es que el gobierno liberal-moderado presidido por Francisco Martínez de la Rosa impulse el reconocimiento formal de las independencias hispanoamericanas e instaure las condiciones jurídicas para la reanudación pacífica de los intercambios mercantiles. |

Imagen de Cádiz, uno de los emporios peninsulares que con más decisión abogaron por la regeneración del comercio con América. En: Pongilioni, Aristides. Crónica del viage [sic] de SS. MM. y AA. RR. á las provincias de Andalucia en 1862. Cadiz: Eduardo Cautier, editor, 1863.
| En Chile, el ascenso al gobierno de José Joaquín Prieto (1831-1841) y la aprobación de la constitución de 1833 contribuyen a la estabilización de un régimen representativo de tipo censitario y centralista, que privilegia la autoridad del ejecutivo y la protección del orden y de la propiedad. Su ideólogo, el Ministro Diego Portales, asevera que dicho sistema es necesario para la configuración de Valparaíso como un puerto eficiente y seguro, que puede proyectar su hegemonía comercial en las costas sudamericanas del Pacífico. |
| El presidente Prieto y Andrés Bello —su Secretario de Cancillería— promueven el restablecimiento de las relaciones comerciales con España. El gobierno y las cámaras legislativas reconocen los empréstitos levantados en el país por las autoridades virreinales y aprueban una serie de indemnizaciones por los secuestros y embargos dispuestos contra los realistas en la guerra. |
| En 1838 llega a Valparaíso el buque mercante español “Santa Susana”. El ejecutivo de Prieto aprueba una disposición que legaliza la entrada a los comerciantes españoles a los puertos chilenos por espacio de dos años. El decreto incluye una mención a la potencial reciprocidad que se esperaba de España. |
El Decreto más adelante se publicó en varias colecciones legislativas. Vease: Reino de España. Tratados, convenios y declaraciones de paz y de comercio... desde el año de 1700 hasta el día. Madrid: Imp. de Alegria y Charlain, 1843
| El mismo año de 1838 el gabinete español del Conde de Ofalia recibe el aperturismo de Chile con los brazos abiertos. La Corona promulga un permiso análogo al del gobierno de Prieto, concediéndole a la marina mercante chilena acceso a los puertos peninsulares. Por añadido, les otorga a los chilenos el mismo régimen de franquicias y derechos aduaneros que a los comerciantes nacionales. |
| En este contexto de reacercamiento posimperial, el general José Manuel Borgoño acude a Madrid en 1841 en calidad de representante de Chile con el fin de redactar un tratado de amistad y comercio. |
| Las negociaciones se prolongan hasta la ratificación del Tratado en 1845. Las disputas referentes a la deuda virreinal o a la nacionalidad de los descendientes de españoles se resuelven con facilidad. Sin embargo, el gobierno de Manuel Bulnes (1841-1851) no permitió que la Monarquía alcanzase su objetivo principal: la concesión de ventajas aduaneras superiores a las de “la nación más favorecida”, las cuales ya gozaban otras potencias. |
El Tratado más adelante se publicó en varias colecciones legislativas. Por ejemplo: Ferrater, Esteban. Código de Derecho Internacional, o sea Colección metódica de los tratados de paz, amistad y comercio entre España y las demás naciones. Imprenta de de D. Ramón Martín Indar, 1846.
| A pesar de la reconexión institucional que suponen la Misión Borgoño y el Tratado, la decadencia de la comunidad española en Chile continúa en este período. El número de comerciantes españoles entre los 40 más importantes del país se reduce a 1 en 1839, mientras que los británicos contaban con 12. |
| Valparaíso, no obstante, continúa ganando peso como entrepuerto y experimentando un frenético crecimiento urbano. Los incendios constantes que asolan a casas y locales comerciales conducen a que en marzo de 1834 el Directorio de la Sala Comercial de la Bolsa de Valparaíso convoque una asamblea para formar una compañía de bomberos. El proyecto no llega a concretarse. |
| El 3 de mayo de 1840 el presidente gobernador de Valparaíso, don Juan Melgarejo, pone en ejecución las medidas planteadas seis años atrás por la Bolsa, organizando y reglamentando un cuerpo denominado “Zapadores Bomberos”. Este era un batallón cívico perteneciente a la Guardia Nacional, dependiente del Ministerio de Guerra y Marina, formado también por aguadores, artesanos, jornaleros del puerto y estibadores, a quienes debía entregarse premios estatales por su trabajo bomberil. La brigada de “Zapadores Bomberos” se ubica en el primer piso del nuevo edificio de la Bolsa Comercial. |
| La labor de la Brigada no es suficiente. El fuego continua arrasando barrios completos. El miércoles 15 de marzo de 1843, cerca de las 20:30, se produjo un gran incendio en el almacén de artículos navales de “Julián & López” ubicado en la calle de la Aduana (hoy Arturo Pratt). El fuego se extiende por la plaza de los Tribunales y la quebrada del Almendro. La violencia del fuego arrasa trece edificios del barrio del puerto, entre estos la Aduana, en cuyo interior se guardaban 3.000 bultos de mercadería. |
El incendio afectó al área señalada en rojo. Ver: «Plano de la ciudad i puerto de Valparaíso en 1835 con un perfil de su actual línea de fortificaciones.» Valparaíso: Litografía Gillet y Musso, 1835. Disponible en: Memoria Chilena
